03 Los bolsillos llenos del conejo

Estaba Alicia pensando y aquel conejo se le cruzó ante sus ojos y lo que vio a partir de ese momento fue sorprendente, aunque casi no se dio ni cuenta:

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Así pues, estaba pensando (y pensar le costaba cierto esfuerzo, porque el calor del día la había dejado soñolienta y atontada) si el placer de tejer una guirnalda de margaritas la compensaría del trabajo de levantarse y coger las margaritas, cuando de pronto saltó cerca de ella un Conejo Blanco de ojos rosados.
No había nada muy extraordinario en esto, ni tampoco le pareció a Alicia muy extraño oír que el conejo se decía a sí mismo: «¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!» (Cuando pensó en ello después, decidió que, desde luego, hubiera debido sorprenderla mucho, pero en aquel momento le pareció lo más natural del mundo). Pero cuando el conejo se sacó un reloj de bolsillo del chaleco,…

una PDA tipo profesor poniendo faltas, un mp3 de los que usan algunos alumnos en sus ratos libres es decir a todas horas, …

 

Conejo

Y pensó Alicia que tú le echases un cable, una lista dijo, de otras palabras, es decir de otros objetos que aquel conejo empezó a sacar a pesar de la mucha prisa que llevaba.

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