21 Comparar es imaginar

Lo primero que oyó fue un coro de voces que gritaban a una: «¡Ahí va Pepito!», y después la voz del Conejo sola: «¡Cogedlo! ¡Eh! ¡Los que estáis junto a la valla!» Siguió un silencio y una nueva avalancha de voces: «Levantadle la cabeza… Venga un trago… Sin que se ahogue… ¿Qué ha pasado, amigo? ¡Cuéntanoslo todo!»
Por fin se oyó una vocecita débil y aguda, que Alicia supuso sería la voz de Pepito:
–Bueno, casi no sé nada… No quiero más coñac, gracias, ya me siento mejor… Estoy tan aturdido que no sé qué decir… Lo único que recuerdo es que algo me golpeó rudamente, ¡y salí por los aires como el muñeco de una caja de sorpresas!

Porque comparar es imaginar podemos hacernos una idea clara de lo que exactamente pasa con Pepito: “ha sido bruscamente, empujado”.Es decir, ha salido por los aires. Pero, ¿cómo? Como el muñeco de una caja de sorpresas, como un cohete, como …

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