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53 ¡A callar, deslenguada!

En algunos momentos a Alicia le llueven órdenes y más ordenes que la dejan bastante confusa. Como le gusta hablar la llaman deslenguada. Como la gusta jugar la podrían decir juguetona. Y así con cada una de las aficiones  que tiene que no son pocas, que son muchas, muchísimas.

¡A callar! ¡Deslenguada!, terció el Grifo antes de que Alicia pudiera decir nada.

Y lo que te toca hacer es …

Tienes que pensar en todo aquello que hace Alicia y prohibírselo con una orden. A ver qué se te ocurre. Fíjate que tu respuesta a de tener dos partes: la orden que impones y un adjetivo que  describa a Alicia. Por ejemplo:

 

– ¡Deja ese pastel, golosa!

51 Una de dos, jugar con las disyuntivas

Una de dos, una de las dos, no las dos, sólo una de ellas. ¿Se entiende? ¿No? Espera a que te lo diga la Reina:

—Ahora vamos a dejar las cosas bien claras rugió la Reina, dando una patada en el suelo mientras hablaba—: ¡Os desvanecéis de aquí en cuerpo y alma ó perdéis la cabeza! ¡Y en menos que canta un gallo!
¡Elige!
La Duquesa eligió, y desapareció a toda prisa.

Parece que la Duquesa ha escogido rápidamente entre una de las dos cosas que la ha ofrecido la Reina.

¿Y tú? O escribes rápidamente una disyuntiva entre dos opciones igualmente interesantes o pasaremos al siguiente compañero. ¡Elige!

50 La moraleja de esto es …

Si te has informado bien sabrás lo que es una moraleja, moral eja. Como una lección que nos dan las cosas que nos pasan. Has ido a una fiesta y no te has divertido, moraleja ve a dos a ver si así hay más suerte. ¿No te parece? Siempre hay que sacar conclusiones de todo y así cada vez acertamos más con lo que queremos hacer en la vida.

En Alicia también juegan a las moralejas. Digo juegan porque cuando uno está todo el día con las palabras acaba siempre jugando con ellas. Y con sus significados. Y lo divertido que todo esto puede llegar a ser.

No puedo decirte en este instante la moraleja de esto, pero la recordaré en seguida.
—Quizá no tenga moraleja —se atrevió a observar Alicia.
—¡Calla, calla, criatura! -dijo la Duquesa— Todo tiene una moraleja, sólo falta saber encontrarla.
Y se apretujó más estrechamente contra Alicia mientras hablaba.
A Alicia no le gustaba mucho tenerla tan cerca: primero, porque la Duquesa era muy fea; y, segundo, porque tenía exactamente la estatura precisa para apoyar la barbilla en el hombro de Alicia, y era una barbilla puntiaguda de lo más desagradable.
Sin embargo, como no le gustaba ser grosera, lo soportó lo mejor que pudo.
—La partida va ahora un poco mejor —dijo, en un intento de reanudar la conversación.
—Así es —afirmó la Duquesa—, y la moraleja de esto es…
«Oh, el amor, el amor.
El amor hace girar el mundo.»
—Cierta persona dijo —rezongó Alicia— que el mundo giraría mejor si cada uno se ocupara de sus propios asuntos.
—Bueno, bueno.
En el fondo viene a ser lo mismo —dijo la Duquesa, y hundió un poco más la puntiaguda barbilla en el hombro de Alicia al añadir—: Y la moraleja de esto es…
«¡Qué manía en buscarle a todo una moraleja!», pensó Alicia.

Pues ale, a buscar la moraleja a todo. ¿No has hecho los deberes y te han puesto un negativo? Ya sabes cuál es la moraleja. Inventa situaciones y saca una moraleja.

47 Condenada a muerte ó convidada a una partida de cartas ó

Aquí, en Alicia, cualquier cosa puede ocurrir sin la más mínima lógica. Como le ocurre a Alicia que la condenan a muerte por haber dado un sopapo a la Reina. Eso dice el Conejo que es capaz de inventarse cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

Y a ti también te pueden condenar a muerte  ó si  eres capaz de imaginar otra situación podrás salvarte de una muerte segura …

¿Dónde está la Duquesa?
—¡Chitón! ¡Chitón! —dijo el Conejo en voz baja y apremiante.
Miraba ansiosamente a sus espaldas mientras hablaba, y después se puso de puntillas, acercó el hocico a la oreja de Alicia y susurró—: Ha sido condenada a muerte.
—¿Por qué motivo?
—quiso saber Alicia.
—¿Has dicho «pobrecilla»?
—preguntó el Conejo.
—No, no he dicho eso. No creo que sea ninguna «pobrecilla».
He dicho: ¿Por qué motivo?»
—Le dio un sopapo a la Reina… —empezó a decir el Conejo, y a Alicia le dio un ataque de risa.

¿Qué hará la reina contigo? Te invitará a una partida ó te dará vacaciones para una semana, ó te dejará llegar al cole un par de horas tarde cada mañana, ó …

Inventa tú las opciones y quédate con una.

43 Girando frases con Alicia

Alicia no siempre piensa las cosas y a veces habla sin pensar… Pero Alicia sí que quiere pensar lo que dice. Como tú. O acaso, ¿no piensas cuando escribes?

—Entonces debes decir lo que piensas—siguió la Liebre de Marzo.
—Ya lo hago —se apresuró a replicar Alicia-.
O al menos… al menos pienso lo que digo… Viene a ser lo mismo, ¿no?
—¿Lo mismo? ¡De ninguna manera! —dijo el Sombrerero-.
¡En tal caso, sería lo mismo decir «veo lo que como» que «como lo que veo»!
—¡Y sería lo mismo decir —añadió la Liebre de Marzo- «me gusta lo que tengo» que «tengo lo que me gusta»!
—¡Y sería lo mismo decir —añadió el Lirón, que parecía hablar en medio de sus sueños— «respiro cuando duermo» que «duermo cuando respiro»!

Fíjate en estas frases que cruzan nuestros personajes y a ver si se te ocurren frases a las que las puedas dar la vuelta y que se conviertan en frases sorprendentes.

41 Debieras decir lo que piensas

Sigue la conversación entre la Liebre de Marzo y Alicia:

—Entonces debes decir lo que piensas—siguió la Liebre de Marzo.
—Ya lo hago —se apresuró a replicar Alicia-.
O al menos… al menos pienso lo que digo… Viene a ser lo mismo, ¿no?
—¿Lo mismo? ¡De ninguna manera! —dijo el Sombrerero-.
¡En tal caso, sería lo mismo decir «veo lo que como» que «como lo que veo»!
—¡Y sería lo mismo decir —añadió la Liebre de Marzo- «me gusta lo que tengo» que «tengo lo que me gusta»!
—¡Y sería lo mismo decir —añadió el Lirón, que parecía hablar en medio de sus sueños— «respiro cuando duermo» que «duermo cuando respiro»!

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Ya nos hemos metido en otro juego de palabras. Y van …

Con Alicia es lo que pasa, que si no dices lo que piensas acabas pensando lo que dices. Y no sé qué es peor. El caso es que ahora tenemos que hacer frases y darlas la vuelta. Como a la tortilla. Hay a quienes les gusta más del revés y a otros, no. A otros les gusta sin girar, o girada pero luego vuelta otra vez a su sitio. ¿Pillas? N es lo mismo decir me gusta la tortilla del revés que decir me gusta el revés de la tortilla. (Está siempre algo más quemado).