Archivos de la categoría EXPRESION

73 Las ironías de la reina y las tuyas

Todos sabemos que hay veces que decimos alguna ironía, que mentimos sin intención de engañar. Es un truco que tenemos para hacernos más expresivos.  Si les dices a los amigos que te has pasado toda la tarde haciendo trabajos y más trabajos del colegio y que te lo has pasado muy bien no les estarás engañando porque ellos te haan entendido perfectamente. Saben que no has dado ni golpe. Aunque no lo has dicho ellos lo han entendido así. Por el tono, por tu cara, porque te conocen, por mil detalles.

Y el Rey que conoce muy bien a la Reina le dice:

¿Tú nunca tienes ataques, verdad, querida? —le dijo a la Reina.
—¡Nunca! —rugió la Reina furiosa, arrojando un tintero contra la pobre Lagartija.

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Está furiosa pero es capaz de decir “nunca”.

A ver que ironías se te ocurren ahora que ya casi hemos acabado el libro de Alicia. Te ha podido gustar mucho, o poco pero nos tienes que dar tu opinión con una fina ironía. No insisto más. Como ya sé que no eres capaz de hacerlo …

71 Ni pies ni cabeza, ¿tú lo entiendes?

Eso es lo que dice Alicia, quizás sobre ella misma que en esos momentos no ha parado de crecer. O quizás se refiere al largo párrafo rimado que acaba de soltar el Conejo Blanco.  La cuestión es qué entiendes tú.

Se hizo un silencio de muerte en la sala, mientras el Conejo Blanco leía los siguientes versos:

Dijeron que fuiste a verla
y que a él le hablaste de mí:
ella aprobó mi carácter
y yo a nadar no aprendí.

Él dijo que yo no era
(bien sabemos que es verdad):
pero si ella insistiera
¿qué te podría pasar?

Yo di una, ellos dos,
tú nos diste tres o más,
todas volvieron a ti, y eran
mías tiempo atrás.

Si ella o yo tal vez nos vemos
mezclados en este lío,
él espera tú los libres
y sean como al principio.

Me parece que tú fuiste
(antes del ataque de ella),
entre él, y yo y aquello
un motivo de querella.

No dejes que él sepa nunca
que ella los quería más,
pues debe ser un secreto
y entre tú y yo ha de quedar.

—¡Ésta es la prueba más importante que hemos obtenido hasta ahora! —dijo el Rey, frotándose las manos—. Así pues, que el jurado proceda a…
—Si alguno de vosotros es capaz de explicarme este galimatías —dijo Alicia (había crecido tanto en los últimos minutos que no le daba ningún miedo interrumpir al Rey)—, le doy seis peniques.
Yo estoy convencida de que estos versos no tienen pies ni cabeza.

Y hasta un euro podríamos pagar a quién mejor lo haya entendido, a quien le encuentre los pies y hasta la cabeza a este poema lleno de acertijos y juegos de palabras. Que si tú, que si él que si yo, …

Va lee y explica. Al rey parece que los versos le han convencido y que algo ha entendido …

49 La pimienta pone de mal genio a las personas

Cuando Alicia descubre esto, esto quiere decir lo de la pimienta, lo de que pone a la gente de muy mal humor, piensa en lo que ella hará cuando sea Duquesa:

«Cuando yo sea Duquesa», se dijo (aunque no con demasiadas esperanzas de llegar a serlo), «no tendré ni una pizca de pimienta en mi cocina. La sopa está muy bien sin pimienta… A lo mejor es la pimienta lo que pone a la gente de mal humor», siguió pensando, muy contenta de haber hecho un nuevo descubrimiento, «y el vinagre lo que hace a las personas agrias.,. y la manzanilla lo que las hace amargas… y… el regaliz y las golosinas lo que hace que los niños sean dulces. ¡Ojalá la gente lo supiera!
Entonces no serían tan tacaños con los dulces…»

Este ejercicio tiene su lógica. Si la pimienta pone de mal humor a la gente y los dulces hace a los niños tan dulces, sabrías tú decir que es lo que provoca las espinacas, y los tomates y …

Una buena lista de alimentos variados vendrá muy bien, nos vendrá muy bien. Y al lado de cada alimento escribiremos lo que provoca. (No vale hablar de vómitos)

Variante:
También podríamos hacer el ejercicio justo al revés. Una lista de emociones y sentimientos y al lado la lista de los alimentos que creemos que los provocan.

19 El estrépito de los cristales rotos

Si oyes un estrépito de cristales rompiéndose piensas …

Alicia dedujo que: …Alargó repentinamente el brazo e hizo ademán de atrapar lo que estuviera al alcance de su mano. No alcanzó a dar con nada, pero sí oyo un chillido entrecortado, algo que caía y un gran estrépito de cristales rotos, de lo que dedujo que el Conejo había caído sobre un invernadero o algo por el estilo.

Y si oyes el ruido de una lata de fanta vacía …
Y si oyes … Hay que ir dando respuestas y proponiendo nuevas preguntas que empiecen así: “Si oyes … ¿qué es lo que deduces?”