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75 La insulsa realidad, otra magia

La insulsa realidad es el nombre con el que se refiere el autor, LC, a lo que nos queda tras la lectura de Alicia. Pero esa insulsa realidad, tras esta lectura puede volver a ser mágica si la miramos con los ojos curiosos de quienes desean ser felices en cada momento y descubrimos el milagro que reside en cada instante de nuestra vida.  Todo es muy bonito si queremos verlo así.  Alicia nos ha ofrecido optimismo y creatividad sin límites. Veamos las cosas con sorpresa. Observemos la maravilla de todos los detalles de la vida que fluye sin descanso a nuestro alrededor.

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Leamos:

Pero sabía que le bastaba -volver a abrir los ojos para encontrarse de golpe en la aburrida realidad.
La hierba sería sólo agitada por el viento, y el chapoteo del estanque se debería al temblor de las cañas que crecían en él. El tintineo de las tazas de té se transformaría en el resonar de unos cencerros, y la penetrante voz de la Reina en los gritos de un pastor. Y los estornudos del bebé, los graznidos del Grifo, y todos los otros ruidos misteriosos, se transformarían (ella lo sabía) en el confuso rumor que llegaba desde una granja vecina, mientras el lejano balar de los rebaños sustituía los sollozos de la Falsa Tortuga.

Escribamos detalladamente, describamos, esa aburrida e insulsa realidad con la magia que nos queda de nuestra vida con Alicia. Abrimos los ojos y miramos a nuestro alrededor y todo se hace mágico. Por muy normal y corriente que sea nosotros lo vemos mágico. ¿O no?

Por supuesto, puedes hacerte un selfy junto a esa realidad de la que nos hablas. Eso sería ya lo más de lo más.

62 Todo se hace con algún delfín

Es lo que se llama llevar siempre un animal de compañía, una mascota. Claro que en Alicia lo que se hace es un juego de palabras que tienes que descubrir. Y luego hablaremos de las mascotas de cada uno. Y el último será el  …… ( F E L D N I)

Así van las cosas en este capitulo 10 de Alicia:

—Si yo hubiera sido una pescadilla, le hubiera dicho al delfín: “Haga el favor de marcharse, porque no deseamos estar con usted”.— dijo Alicia pensando en una estrofa de la canción.
—No— respondió la Falsa Tortuga.—
No tenían más remedio que estar con él, ya que no hay ningún pez que se respete que no quiera ir acompañado de un delfín.
—¿Eso es así? —preguntó Alicia muy sorprendida.
—¡Claro que no!— replicó la Falsa Tortuga.— Si a mí se me acercase un pez y me dijera que marchaba de viaje, le preguntaría primeramente: “¿Y con qué delfín vas?
Alicia se quedó pensativa. Luego aventuró:
—No sería en realidad que le dijera ¿con qué fin?

Imagina que te vas de viaje, ¿con qué delfín te irías? Háblanos de tu mascota, ese animalillo que no abandonarías nunca, ni siquiera para irte de viaje. ¿Qué tiene de especial para ti?

54 Recordando la escuela ideal y sus cosas

Es de pura lógica que Alicia conozca una escuela ideal metida como anda en este país de maravillas. Y se la explica esta tortuga que ya no sabemos si es falsa, antigua, artificial, normal, actual, … ¿Si yo te contara?

—Yo no tuve ocasión de aprender —dijo la Falsa Tortuga con un suspiro—.
Sólo asistí a las clases normales.
—¿Y cuales eran esos? —preguntó Alicia interesada.
—Nos enseñaban a beber y a escupir, naturalmente.
Y luego, las diversas materias de la aritmética: a saber, fumar, reptar, feificar y sobre todo la dimisión.
—Jamás oí hablar de feificar —respondió Alicia.
El Grifo se alzó sobre dos patas, muy asombrado:
—¡Cómo! ¿Nunca aprendiste a feificar?
Por lo menos sabrás lo que significa “embellecer”.
—Pues… eso sí, quiere decir hacer algo más bello de lo que es.
—Pues —respondió el Grifo triunfalmente-, si no sabes ahora lo que quiere decir feificar es que estás completamente tonta.
Con lo cual cerró la boca a Alicia, la que ya no se atrevió a seguir preguntando lo que significaban las cosas.
Dijo a la Falsa Tortuga:
—¿Qué otras cosas aprendías allí?
—Pues aprendía Histeria, histeria antigua y moderna. También Mareografía, y dibujo.
El profesor era un congrio que venía a darnos clase una vez por semana y que nos enseñó eso, más otras cosas, como la tintura al boleo.
—¿Y eso qué es? —preguntó Alicia.
—No puedo hacerte una demostración, ya que ahora estoy muy baja de forma—respondió la Falsa Tortuga.
Y el Grifo, como él mismo podrá decirte, nunca aprendió a tintar al boleo.
—Nunca tuve tiempo suficiente —se excusó el Grifo.
—Pero sí que iba a las clases de Letras. Y teníamos un maestro que era un gran maestro, un viejo cangrejo. —Nunca fui a sus clases —dijo la Falsa Tortuga lloriqueando—, dicen que enseñaba patín y riego.

Con el paso del tiempo la imaginación y la realidad se nos mezclan. Es lo que pasa en esta conversación sobre las clases, los horarios, las fiestas, las asignaturas, los profes, los recreos, las vacaciones, …

Tienes que contar lo que recuerdas que era más maravilloso cuando ibas a cursos anteriores. Hay que hacer un poco de memoria y un mucho de imaginación. Puede haber algo de cierto en lo que nos cuentes pero también mucho de inventado o deseado. A ver cómo te feificas en lo que nos cuentes, ¿vale?

48 Tu mazo de croquet se maneja así

Tienes que escoger un buen mazo para el croquet. Una buena partida requiere que tengas un buen mazo. Y que sepas usarlo adecuadamente. Alicia lo hace muy bien:

Alicia pensó que no había visto un campo de croquet tan raro como aquél en toda su vida.
Estaba lleno de montículos y de surcos.
Las bolas eran erizos vivos, los mazos eran flamencos vivos, y los soldados tenían que doblarse y ponerse a cuatro patas para formar los aros.
La dificultad más grave con que Alicia se encontró al principio fue manejar a su flamenco.
Logró dominar al pajarraco metiéndoselo debajo del brazo, con las patas colgando detrás, pero casi siempre, cuando había logrado enderezarle el largo cuello y estaba a punto de darle un buen golpe al erizo con la cabeza del flamenco, éste torcía el cuello y la miraba derechamente a los ojos con tanta extrañeza, que Alicia no podía contener la risa.
Y cuando le había vuelto a bajar la cabeza y estaba dispuesta a empezar de nuevo, era muy irritante descubrir que el erizo se había desenroscado y se alejaba arrastrándose.

A ver cómo te las ingenias para escoger un buen animal que te sirva como mazo de de croquet. ¿Qué problemas tienes para manejarlo? Escoger mazo y explicar cómo te las apañas para manejarlo. ¿Queda claro?

35 Así era la criatura que Alicia tenía en brazos

Seguro que te ha sorprendido cómo la Marquesa le pasa el bebé a Alicia. Si lo ha hecho así es porque sabe que su criaturita es fuerte de verdad. ¿Cómo la describirías? ¿Cómo crees que es?

 

–¡Ea! ¡Ahora puedes mecerlo un poco tú, si quieres! –dijo la Duquesa al concluir la canción, mientras le arrojaba el bebé por el aire–. Yo tengo que ir a arreglarme para jugar al croquet con la Reina.

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30 Lacayos con cara de pez, descripción

Alicia se quedó mirando la casa uno o dos minutos, y preguntándose lo que iba a hacer, cuando de repente salió corriendo del bosque un lacayo con librea (a Alicia le pareció un lacayo porque iba con librea; de no ser así, y juzgando sólo por su cara, habría dicho que era un pez) y golpeó enérgicamente la puerta con los nudillos. Abrió la puerta otro lacayo de librea, con una cara redonda y grandes ojos de rana. Y los dos lacayos, observó Alicia, llevaban el pelo empolvado y rizado.

el lacayo-pez de alicia

Alicia nos proporciona una nueva forma de descripción. Se trata simplemente de relacionar lo que queremos describir con otro ser diferente. El lacayo con el pez, el otro lacayo con la rana, y así sucesivamente.

Sin necesidad de ofender a nadie hemos de ser capaces de establecer relaciones entre unos seres y otros y establecer esas parejas de baile que luego describiremos de forma más completa.

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