Archivos de la categoría CAPITULO 6

33 Las rimas de La Duquesa

¿Ya sabes lo que es una poesía?
-Sí, ¿Por qué me lo decía?

Por lo menos sabemos que las poesías tienen que sonar bien. Algo en ellas se ha de repetir y así conseguimos que nos suene a “musica celestial”. Fíjate La Duquesa, para vengarse dice:

 

“Que le corten la cabeza”

Si lanza una cuchara diría:
-que le corten la cara-

Y si le lanza un perol:
- que la tiendan al sol.

A ver qué se te ocurre. Pero que suene bien, con música, que tenga rima.  (¿usas un rimador?)

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32 Desde la cocina se pone uno a lanzar cosas y no para

Todo el mundo sabe que los cocineros y las cocineras tienen montones de armarios repletos de objetos, algunos casi inverosímiles. Cuando la cocinera empieza a lanzar cosas contra la Duquesa y su niño, uno se pone a pensar en esos objetos almacenados por todas partes y en el diluvio que se va a preparar. Porque además de lo que la cocinera lanza de forma expresa seguro que también le podría lanzar

Mientras estaba pensando qué tema elegir, la cocinera apartó la olla de sopa del fuego, y comenzó a lanzar todo lo que caía en sus manos contra la Duquesa y el bebé: primero los hierros del hogar, después una lluvia de cacharros, platos y fuentes. La Duquesa no dio señales de enterarse, ni siquiera cuando los proyectiles la alcanzaban, y el bebé berreaba ya con tanta fuerza que era imposible saber si los golpes le dolían o no.
–¡Oh, por favor, tenga usted cuidado con lo que hace! –gritó Alicia, mientras saltaba asustadísima para esquivar los proyectiles–. ¡Le va a arrancar su preciosa nariz! –añadió, al ver que un caldero extraordinariamente grande volaba muy cerca de la cara de la Duquesa.

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31 Si cada uno se ocupase de sus asuntos

Mientras estaba pensando qué tema elegir, la cocinera apartó la olla de sopa del fuego, y comenzó a lanzar todo lo que caía en sus manos contra la Duquesa y el bebé: primero los hierros del hogar, después una lluvia de cacharros, platos y fuentes. La Duquesa no dio señales de enterarse, ni siquiera cuando los proyectiles la alcanzaban, y el bebé berreaba ya con tanta fuerza que era imposible saber si los golpes le dolían o no.
–¡Oh, por favor, tenga usted cuidado con lo que hace! –gritó Alicia, mientras saltaba asustadísima para esquivar los proyectiles–. ¡Le va a arrancar su preciosa nariz! –añadió, al ver que un caldero extraordinariamente grande volaba muy cerca de la cara de la Duquesa.
Si cada uno se ocupara de sus propios asuntos –dijo la Duquesa en un gruñido–, el mundo giraría mucho mejor y con menos pérdida de tiempo.

Una situación complicada, la que le toca vivir a Alicia con la Duquesa. Parece que a Alicia le queda mucho por aprender.Lo que nos interesa de este fragmento es lo que se podría hacer para que el mundo funcionase mucho mejor. Para la Duquesa lo que se puede hacer es ocuparse cada uno de sus propios asuntos. ¿Qué condición pondrías tú?

El mundo funcionaría mucho mejor si

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