52 La tortuga cuenta su historia

Llega un momento en la vida en el que miramos hacia el pasado y vemos lo que hemos hecho, lo que hemos sido, y nos damos cuenta de lo mucho que hemos cambiado. Todo el mundo tiene un pasado que puede contar. Un chico de primaria tiene un pasado en el jardin de infancia o parvulario, un alumno de secundaria puede acordarse de lo que hacía en primaria y que ahora le resulta tan sorprendente. Hay que mirar hacia el pasado y acordarse de eso que recordamos y que nos emociona.

—Hubo un tiempo —dijo por fin la Falsa Tortuga, con un profundo suspiro— en que yo era una tortuga de verdad.
Estas palabras fueron seguidas por un silencio muy largo, roto sólo por uno que otro graznido del Grifo y por los constantes sollozos de la Falsa Tortuga. Alicia estaba a punto de levantarse y de decir: «Muchas gracias, señora, por su interesante historia», pero no podía dejar de pensar que tenía forzosamente que seguir algo más, conque siguió sentada y no dijo nada.
—Cuando éramos pequeñas —siguió por fin la Falsa Tortuga, un poco más tranquila, pero sin poder todavía contener algún sollozo—, íbamos a la escuela del mar. El maestro era una vieja tortuga a la que llamábamos Galápago.
—¿Por qué lo llamaban Galápago, si no era un galápago? —preguntó Alicia.
—Lo llamábamos Galápago porque siempre estaba diciendo que tenía a «gala» enseñar en una escuela de «pago» —explicó la Falsa Tortuga de mal humor—.

Es muy fácil si empiezas como en el fragmento: “Hubo un tiempo en el que no me gustaban los macarrones….”. A ver si llegas a las 50 palabras.

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